Muy buenas tardes a todos y a todas, y bienvenidos otra tarde más a ‘’Interpretación en vaqueros’’, la sección del teatro del programa. Hoy emprenderemos un ‘’Largo viaje hacia la noche’’, de la mano del fantástico autor Eugene O’Neill. Una obra imprescindible dentro del teatro del siglo XX… Una historia amarga, dura… Una historia acerca de una familia que se hunde por momentos… Nos ponemos los vaqueros y comenzamos. ’Largo viaje hacia la noche’’ es sin duda la obra más autobiográfica y personal de O’Neill. La obra fue escrita en 1941, pero no fue publicada hasta 1956, tres años después de su muerte. A pesar de que sus instrucciones escritas estipulaban que sus obras no debían publicarse hasta 25 años después de su muerte, su última y tercera mujer, Carlotta Monterey, ordenó que se publicase esta obra antes, ya que la consideraba su obra maestra definitiva. Al año siguiente de su publicación, la obra se alzó con el Pulitzer, en 1957, premio póstumo para O’Neill.
La obra nos sitúa en una mañana de verano de 1912 en la casa de la familia Tyrone, compuesta por James y Mary, los padres, Jamie, el hijo mayor y Edmund, el hijo menor.
Los Tyrone (léase en verdad los O’Neill) acaban, a su pesar, siendo incapaces de mantener el ritmo familiar durante un solo día de verano. El pasado atormenta, el presente se desmorona, y el futuro es imposible. Se quieren y se odian, se apoyan y se desprecian, se unen y se separan. La familia se desnuda, se exhibe y se desmorona en un espacio asfixiante.
A pesar de que todo parece tranquilidad en la casa, las cosas no son así en realidad. Mary acaba de volver de un centro de rehabilitación, donde en teoría ha superado su adicción a la morfina, y su marido James trata por todos los medios de que no vuelva a recaer. Para ello, le oculta la enfermedad de su hijo menor, Edmund, quién padece tuberculosis. Jamie lo sabe, y reprocha a su padre el que la enfermedad podía haber sido detectada antes si no hubiese sido tan tacaño y hubiese llevado a Edmund a médicos especializados. Por otra parte, Jamie se refugia en el alcohol y las mujeres para olvidar sus problemas. Su padre piensa que es un fracasado (esperaba que fuese un gran actor como él) y está harto de no encontrar la solución a los problemas que hay en la casa.
Una madre atrapada por una adicción, un hermano enfermo, un padre que se refugia en el pasado y un hijo que bebe para olvidar… Un hogar insostenible, roto…
Una familia desestructurada. Rencores y heridas del pasado pueden más que lo mucho que se quieren. La llegada a la noche se hará muy dura.
Como veis, una obra demoledora. Es una obra triste, pero nunca nadie dijo que vivir en familia fuese fácil. O’Neill tuvo la valentía de desnudarnos su corazón, de narrar la historia de su familia, de contar –por medio del teatro- que en todas las casas se cuecen habas…
Una obra maestra. Una historia sobrecogedora, pero con la que es fácil identificarse. No hace falta que tu casa sea un infierno para entender a los miembros de esta familia, en mayor o menor medida.
Para terminar, vamos a quedarnos con algunas de las citas más impactantes de la obra:
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